De profesión, abuelos

abuelos

Hoy, festividad de San Joaquín y Santa Ana, se celebra también el día de los abuelos. Un momento para reflexionar sobre el papel que cumplen los abuelos hoy en día. Con la incorporación de las mujeres al trabajo, las largas jornadas y los calendarios interminables, mientras la clonación no sea una realidad, las parejas han tenido que tirar de opciones alternativas al lógico papá y mamá.
Las guarderías desde temprana edad son una opción. Cara y no aceptada por todos. Además, cuando los niños están malitos, lógicamente, no son bienvenidos. Tener niñera también cuesta lo suyo, y no todo el mundo está dispuesto a delegar el cuidado de sus pequeños a una persona ajena a la familia, meterla en casa y aceptar que tus hijos le cojan más cariño que a ti.
Los abuelos son la opción fácil. Siempre están ahí, los niños los adoran y parecen los sustitutos de los padres menos malos. En fin, que ser abuelo se ha convertido en una profesión. Aunque sin sueldo ni reconocimiento real.
Pero yo creo que este no es el papel de los abuelos. Todos hemos “tirado” de ellos en alguna ocasión, ahora no vamos a engañarnos. Cuando tu hijo se levanta con fiebre un martes y tienes una reunión que no puedes eludir, poder llamar a la yaya o al yayo es un gran consuelo. También en tiempos de vacaciones, esos larguísimos tres meses que los niños no tienen colegio, contra uno de los padres, de norma general, también son el momento de recurrir a los progenitores de papá y mamá.
Pero hacer uso y abuso de ellos no me parece bien. Un día mi madre me dijo, nosotros también tenemos derechos a vivir ¿no? Me sonó un poco fuerte, pero pensándolo bien, tiene toda la razón del mundo. Muchos abuelos, como es mi caso, aún son jóvenes y trabajan. Y con el futuro que nos espera, cada vez trabajarán más años. Y los que no trabajan es porque han llegado a esos años en los que, después de décadas trabajando (muchos desde los doce años, no nos olvidemos) se merecen un poco de descanso.
Creo que los abuelos han de vivir a los nietos. Disfrutarlos, jugar con ellos, mimarlos, malcriarlos. Que su papel de padre ya lo vivieron con nosotros. ¿A quién no le sorprende ver a su madre o padre, otrora personas rígidas que no te dejaban salir ni comer chocolate entre semana, convertidos en personas condescendientes y relajadas en lo que a normas se refiere? Porque este es el papel de los abuelos. No asumir la crianza de sus nietos sino disfrutar de ellos.
Aunque esto es muy bonito, la realidad es otra muy distinta. Los abuelos se han tenido que adaptar a los nuevos tiempos y a menudo realizan una labor que no se les reconoce en su justa medida. Por eso, a los abuelos que se cuidan de sus nietos, a los que simplemente los disfrutan, este pequeño homenaje.
Y por cierto, ¡felicidades a todos los Joaquines y Anas!
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