Lactancia materna: entre el cielo y la tierra

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Desde que empecé a recopilar imágenes sobre maternidad en general y lactancia en particular en el mundo del arte, había tantas Vírgenes dando el pecho que tuve que crear una categoría especial para esas hermosas representaciones de María dando el pecho a Jesús. Imágenes que van desde la época del primer cristianismo, escondidas en las catacumbas romanas, hasta los lienzos más modernos.
En ningún momento a nadie se le ocurrió, que yo sepa, censurar esas imágenes que podemos encontrar tanto en fríos museos como en grandes catedrales.
Pero parece ser que el mundo del arte no recrea una realidad sino un ideal. O al menos no siempre. Últimamente no dejan de aparecer en las redes sociales denuncias de madres que han sufrido la vergüenza de verse expulsadas de centros comerciales y demás lugares públicos por dar el pecho a sus hijos.
En contrapartida, también el mundo digital va lleno de mensajes a favor del Papa Francisco por haber permitido dar el pecho a una mujer durante una audiencia y en un bautismo en la emblemática Capilla Sixtina. El pontífice lo hizo como algo natural, siendo fiel a sus propias palabras plasmadas en una entrevista días antes en la que aseguraba que las mujeres no deberían sentirse intimidadas por dar el pecho a sus hijos.
Este es un claro exponente de aquello que siempre se dice: predicar con el ejemplo. Una cosa es decir frases bonitas, otra es aceptarlas cuando la realidad se impone. Y así lo ha hecho el Papa Francisco.
No las grandes cadenas comerciales, que siguen dando tristes ejemplos de cómo vulnerar un derecho tan básico para un niño como es el ser alimentado a su hora.
Es triste que aún hoy en día, en el siglo XXI, en el que parece que nadie se sorprende ya de nada, que aquello del “destape” quedó como algo del pasado, que dudo que nadie a día de hoy aún no haya visto un cuerpo de mujer desnudo, continuemos sorprendiéndonos de ver a una mujer dar de mamar a su hijo. Supongo que debe ser una reacción inmadura y absurda al ver un pecho y pensar en él como un objeto sexual o de deseo y no en lo que es y para lo que en verdad fue concebido.
Al margen de creencias religiosas, el mundo en el que vivimos se rige, por suerte o por desgracia, de imágenes y mensajes directos. El Papa Francisco, le pese a quien le pese, no deja de sorprendernos gratamente con imágenes y mensajes que agradan a todos, más allá de su fe y devoción.
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