Una larga lista de reinas de España

Supongo que a estas alturas todo el mundo se habrá enterado de la abdicación del rey Juan Carlos I de España. Junto a él, la reina Sofía, cuyo destino institucional (que no siempre personal) va ligado al de su marido, también dejará de ser reina consorte de España.

Sofía es la última de una larga lista de reinas, algunas por derecho propio, las más como consorte, que han tenido un papel más o menos relevantes en nuestro pasado.

La antesala de España
Empiezo este brevísimo recorrido por las femeninas testas coronadas con Isabel I de Castilla (1451-1504). Una de las más analizadas, estudiadas, radiografiadas, amadas y odiadas, pero que sin duda tuvo un papel determinante en el destino de nuestro país. Después de toda una vida dedicada a reforzar el poderío castellano en la península y en el mundo, tuvo que dejar sus reinos a una muchacha que por muchas razones, no podría estar a la altura de su madre. Juana I de Castilla (1479-1555) reinó solamente sobre el papel, pues fue una triste marioneta en manos de su marido, su padre y su hijo. Este, Carlos I de España, gobernó los territorios de su madre y todos los heredados de los Habsburgo gracias a su padre, mientras Juana acrecentaba su desesperación en Tordesillas, donde vivió recluida hasta su muerte.

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Isabel I de Castilla

Las reinas de la Casa de Austria
La esposa del Emperador Carlos, su prima Isabel de Portugal (1503-1539), volvió a demostrar que las mujeres también eran capaces de gobernar. En ausencia de su marido, quien pasó larguísimas temporadas alejado de España, Isabel dirigió los designios de nuestro país con gran diligencia y sabiduría.

Su hijo, Felipe II, tuvo cuatro esposas, cuatro reinas consortes, que tuvieron vidas más bien desafortunadas. La primera, su prima María Manuela de Portugal (1527-1545) , quien murió al dar a luz al ansiado heredero, Don Carlos, pero que resultaría ser un príncipe controvertido que falleció en extrañas circunstancias. Su segunda esposa, María Tudor (1516-1558), no llegaría ni a pisar tierras españolas ni a darle un hijo a Felipe. La tercera, Isabel de Valois (1546-1568), fue quizás la más amada por su esposo y por el pueblo. Aunque tampoco cumplió su principal cometido de engendrar un heredero para la rama española de los Austria, tuvo dos hijas que fueron un gran consuelo para su padre, quien perdió a la dulce Isabel en un parto prematuro. La cuarta esposa, Ana de Austria (1549-1580), su sobrina, sería al fin la madre del futuro Felipe III.

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Margarita de Austria-Estiria

Felipe III solamente tuvo una esposa, Margarita de Austria-Estiria (1584-1611). La amplia prole de la familia real, llegaron a tener hasta ocho vástagos, afianzó la dinastía en territorio español. De todos ellos, volvía a subir al trono otro Felipe.

Felipe IV se casó dos veces, con la francesa Isabel de Borbón (1602-1644), con la que tuvo siete hijos pero sólo un barón, Baltasar Carlos, que no llegó a la edad adulta. A la muerte de Isabel, Felipe volvía a casarse, esta vez con su sobrina, Mariana de Austria (1634-1696). De ella sí que nacería el heredero, pero demasiado afectado por la consanguineidad pues todos los Austrias españoles nacieron de madre y padre Habsburgo, mientras que las reinas que no pertenecían a esta casa real, no pudieron dar herederos a la corte española.

Así las cosas, el príncipe Carlos, el más pequeño de los cinco hijos de la pareja real, se convertiría en Carlos II. El último Austria tuvo dos esposas, que tuvieron que sufrir la desdicha de casarse con un monarca decadente, enfermo, débil y poco agraciado físicamente. La incapacidad del rey para concebir fue una dura carga que tuvieron que asumir como culpa personal tanto María Luisa de Orleans (1662-1689) como Mariana de Neoburgo (1667-1740).

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María Luisa de Orleans

Las reinas borbónicas
Con la llegada de los borbones al trono español, las políticas matrimoniales se dirigieron a estabilizar y consolidar los lazos políticos con Europa para conseguir una paz que hacía tiempo había desaparecido a causa de la Guerra de Sucesión al trono español.

La primera reina borbónica en España fue María Luisa Gabriela de Saboya (1688-1714), una niña encantadora que tuvo que dejar su vida tranquila para convertirse en reina. Tras ella llegaría la todopoderosa Isabel de Farnesio (1692-1766), dispuesta a gobernar más cerca de la luz que de la sombra y que consiguió dominar a un Felipe V enfermo y atacado de brotes depresivos. Todos los hijos de las dos, tanto Luis I, Fernando VI como el futuro Carlos III, reinaron en España.

La esposa de Luis I, Luisa Isabel de Orleans (1709-1742) fue pronto conocida por sus desvaríos mentales y sus trastornos límites de personalidad por lo que el pueblo pronto la apodó como “la reina loca”. Mejor fama tuvo Bárbara de Braganza (1711-1758), esposa de Fernando VI. Mujer culta e  inteligente jugó un papel importante en la política exterior, sobre todo entre España y su Portugal natal y fue una gran impulsora del arte y la cultura.

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María Amalia de Sajonia

María Amalia de Sajonia (1724–1760) fue la única esposa de Carlos III. Vivió la mayor parte de su matrimonio en Nápoles cuando Carlos aún no era rey de España, país en el que vivió apenas dos años, dejando a su marido el rey desolado por la muerte de su amada esposa.

Carlos IV se casaría con  María Luisa de Parma (1751 – 1819) una de las reinas más intrigantes de la historia de España quien no dudó en escandalizar a la corte con sus amoríos extramatrimoniales, el más sonado con el todopoderoso Godoy. Su hijo, Fernando VII, tuvo cuatro consortes, María Antonia de Nápoles (1784-1806), María Isabel de Braganza (1816-1818), María Josefa Amalia de Sajonia (1803-1829), María Cristina de Borbón-Dos Sicilias (1806-1878).

De todas ellas, destacó María Isabel de Braganza, por ser una de las mecenas del arte más importantes de nuestro país y artífice de la creación de la gran pinacoteca de El Prado, y María Cristina, por haber sido la madre de Isabel II y haber protagonizado un escándalo tras otro mientras duró su papel de consorte y cuando se convirtió en la reina madre de la futura reina Isabel II (1830-1904).

La segunda, como la primera Isabel que reinó en nuestro país, lo hizo por derecho y no como consorte. Pero así como la primera, nombrada La Reina Católica, con un comportamiento conyugal impecable, la segunda Isabel que reinó en España tuvo una larga lista de amantes que no se preocupaba en ocultar. Su reinado fue uno de los más convulsos de nuestra historia y también uno de los más estudiados y analizados.

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Victoria Eugenia de Battenberg

Su hijo, Alfonso XII restauró la monarquía tras la revolución de 1868. El primer matrimonio de Alfonso XII, con María de las Mercedes (1860 – 1878) que duró pocos meses a causa del prematuro fallecimiento de la reina, fue objeto de innumerables historias que relataron el amor perdido de un rey enamorado hasta la médula de su joven y dulce esposa. A esta le sucedería otra reina con carácter, María Cristina de Habsburgo (1858-1929).  Tras soportar un matrimonio poco afortunado en el que tuvo que aceptar con triste resignación las infidelidades de su esposo, María Cristina tuvo que asumir la regencia de Alfonso XIII, hijo póstumo de Alfonso XII. Finalmente, Victoria Eugenia de Battenberg (1887-1969) vivió junto a su esposo la desaparición de la monarquía y el exilio forzoso fuera de España.

Tras el largo y duro paréntesis que supuso la dictadura de Franco, la reina Sofía fue la primera reina de la democracia. Con su elegancia y su saber estar se ha ganado el aprecio y el cariño de buena parte del pueblo español. Dedicada a obras solidarias y a fomentar la cultura, principalmente, Sofía ha sido una de las reinas más sobresalientes de nuestra monarquía.

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Reina Sofía

La reina Letizia
Ahora le tocará el turno a Letizia, quien en el momento de que su marido sea coronado como Felipe VI, entrará a formar parte de esta larga lista de mujeres que, de un modo u otro, influyeron, perjudicaron o ayudaron a la institución a la que representaron. Veremos si llega a ser reina y si lo es, si está a la altura de las circunstancias.

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