Lactancia materna, entre las virtudes naturales y las ataduras sociales

La lactancia materna ha sido uno de los temas de debate del mundo de la maternidad que viene desde antiguo. Siempre me ha sorprendido mucho observar como ya en las primeras civilizaciones documentadas, existía la figura de la nodriza que sustituía a las madres de las primeras clases acomodadas a la hora de amamantar a sus hijos. De hecho el famoso Código de Hammurabi, del 1800 a.C. ya incluía una serie de normas y reglas para controlar el precio que una nodriza debía cobrar por sus servicios.

A partir de ahí, la lactancia materna se ha citado tanto para exaltar sus beneficios de manera totalmente científica y natural como para “encerrar” a las mujeres tras los muros de sus casas.

silencio-greuze

Silencio | Jean Baptiste Greuze (1725–1805)

El por qué de las nodrizas
El hecho de que no sean las propias madres las que no den el pecho ha sus hijos no es algo moderno. Antes de la aparición de la leche de fórmula hace poco más de un siglo, las madres que no querían o no podían dar el pecho a sus hijos contrataban los servicios de las nodrizas, mujeres que acababan de tener un hijo y compartían la leche del mismo en caso de que siguiera vivo, pues en muchos casos se aprovechaba la leche de un bebé que no había sobrevivido.

Una de las razones por las cuales las mujeres de la alta sociedad escogieron esta forma de lactancia podrían ser culturales, es decir, poder desligarse de esa atadura para poder realizar otras actividades. Pero también podría haber sido para poder continuar ejerciendo su labor de perpetuadoras de su propio linaje.

La lactancia materna se ha usado desde antiguo como un método anticonceptivo. Aunque no del todo eficiente, es cierto que las probabilidades de tener un hijo mientras se amamantaba disminuyen. Es por esto por lo que las mujeres que debían aumentar el número de herederos de una gran familia podían incrementar las posibilidades al dejar la lactancia materna.

Ensalzando sus virtudes…
Sorano de Éfeso, uno de los padres de la ginecología ya advirtió en el siglo II la existencia de unos posibles lazos afectivos que se acentuaban con la lactancia materna. Tiempo después, en el siglo XVI, Thomas Muffett, un médico inglés, destacaba los beneficios medicinales y terapéuticos de la leche materna. Muchos tratados aseguraban que la leche materna transmitía incluso virtudes a los lactantes. De ahí que en muchas zonas y épocas como la España medieval se regulara el uso de nodrizas de otras religiones, por miedo a que transmitieran creencias equivocadas.

feliz-familia-watteau

La familia feliz | François-Louis-Joseph Watteau (1758-1823)

Juan Luis Vives, en el mismo siglo del humanismo y el renacimiento, advirtió de algo tan obvio como que “la naturaleza no dio en balde tetas a las mujeres y una copiosa afluencia de leche a las paridas1” para delegar en otras mujeres la alimentación de sus hijos.

… utilizada para frenar otras aspiraciones femeninas
A pesar de que científicos, eruditos y pensadores han ensalzado la lactancia materna a lo largo de los siglos, en muchas ocasiones esa exaltación servía para relegar a las mujeres al hogar y no tanto para destacar porque sí los beneficios de la lactancia materna.

El jurista y político neerlandés Jacob Cats escribió varias obras en las que ejerció de consejero de conducta para las mujeres burguesas de principios del siglo XVII. Así, afirmaba que una mujer que da a luz a sus hijos, es madre sólo en parte, pero la que los amamanta, es madre por completo2. Sus ideas y consejos tenían como fin principal conseguir que las mujeres no se alejaran de sus papeles de madres y esposas.

nodriza-gerard

La nodriza | Marguerite Gérard (1761-1837)

En la Ilustración, como ya expliqué en el caso de Rousseau y su adoctrinadora obra Émile, se utilizó un exagerado ensalzamiento de la lactancia materna para acusar a las primeras mujeres ilustradas, las conocidas como Salonières, de desatender sus hogares y meterse en asuntos demasiado masculinos.

No es de extrañar que con este uso propagandístico de la lactancia materna, algunas corrientes feministas de los siglos XIX y XX se declaran totalmente contrarias a la misma convirtiéndose en un símbolo de la mujeres relegada de la vida pública y social.

Las mujeres del siglo XXI tenemos el reto de convertir la lactancia materna en una opción de alimentación y amor maternal sin que ello signifique un abandono de la vida profesional para unas ni un ataque a aquellas mujeres que no optan por la lactancia materna.

______

1. Historia de las mujeres en España y América Latina (Vol. II), Isabel Morant, pág, 50

2. El barroco, VVAA, pág. 462

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s