Había una vez… un biberón

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Cuando pensamos en cómo se alimentaban los bebés en el pasado, antes de la llegada de la leche artificial, los biberones y el tan importante concepto de esterilidad, siempre pensamos que los pequeños se alimentaban de la leche de sus madres hasta que podían empezar a comer alimentos más o menos triturados o se contrataban los servicios de nodrizas. Sinceramente, nunca me había parado a pensar que en el pasado también se utilizaran biberones. Pero sí, existe una larga historia del biberón.

Biberones de las primeras civilizaciones

Muchos de los biberones de las primeras civilizaciones antiguas como Babilonia o el Antiguo Egipto se encontraron en las tumbas de bebés. La mayor parte de ellos tenían forma de lámparas de aceite o teteras como el que se conserva en el Museo Británico, descubierto en Chipre. Estos primeros biberones datan del 3000 al 2000 a. C.

Cuando a inicios de nuestra era los romanos perfeccionaron la técnica del vidrio se fabricaron algunos biberones con este material, aunque el peligro de romperse con facilidad los hicieron sustituir por otros materiales. Durante la Edad Media, el uso de cuernos de animales como las vacas se popularizaron para ayudar a alimentar a los bebés de forma artificial. Ya en el siglo XVII se fabricaron biberones de piel o madera. La cerámica o el caucho en siglos posteriores fueron los materiales más comunes.

Pero todos estos biberones históricos tenían grandes problemas. Algunos, como los de cristal o cerámica, se rompían con facilidad; la mayoría tenían recovecos que impedían una limpieza exhaustiva y muchos de ellos no permitían una adecuada salida de los líquidos que la madre introducía. Una parte de la alta mortalidad infantil de los siglos pasados fue a causa de infecciones y mala higiene. Aquellos biberones contribuyeron en parte a esta mortalidad.

Los primeros biberones modernos

En 1845, Elijah Pratt patentó la primera tetina de caucho. A pesar de su mal olor, era mejor que otros biberones pues permitía una mejor limpieza. Pocos años después, en 1894, Allen and Hanbury inventó el biberón de doble entrada, conocido como el “biberón banana”. El gran invento tenía una tetina en un lado y una válvula en el otro, sistema que permitía que la leche fluyera con más facilidad y estaba diseñado para que se pudiera limpiar bien.

Ya en el siglo XX se empezaron a popularizar en Estados Unidos e Inglaterra los modelos de Pyrex. El plástico irrompible y más higiénico reemplazaba al cristal y a otros materiales para la botella. Así, los biberones que se comercializan hoy día mantienen su aspecto desde hace poco más de un siglo, mejorando sus diseños y niveles de higiene.

Lo que daban en aquellos biberones

Cuando la madre no podría alimentar a su bebé por alguna razón, debía encontrar algún sustituto a la leche materna. Desde los antiguos que daban vino mezclado con miel hasta la leche de vaca diluida con azúcar, las madres se las ingeniaron para alimentar a sus pequeños.

Porque no fue hasta 1860 que Henry Nestlé inventó la leche en polvo para bebés. Era una leche compuesta por leche de vaca deshidratada y cereales. Este tipo de alimentación se fue introduciendo progresivamente en la alimentación infantil a medida que mejoraban los diseños de los biberones y evolucionaban los tipos de leche artificial hasta llegar al siglo XXI en que se ha convertido en una opción para muchas madres.

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