Rapunzel es nombre de hortaliza

rapunzel

Seguro que todos aquellos adultos que un día fuisteis niños recordáis la historia de esta bonita niña de largos, larguísimos, cabellos rubios. Y seguro que todos aquellos adultos que os habéis convertido en padres y madres, leéis de nuevo esa bonita historia a vuestros hijos o la habéis visto modernizada en las últimas producciones de Disney.

Un antojo dramático

La historia es de sobras conocida por todos aunque cada cual seguramente habrá leído una variante diferente. Pero grosso modo, el cuento narra la historia de una mujer embarazada que siente un antojo terrible por unas hortalizas que crecen en el huerto vecino. Dicha hortaliza en alemán se llamaba precisamente “rapunzel” que en castellano es algo así como “rapónchigo”, una hortaliza cuyas raíces son comestibles.

La fatalidad quiso que aquel huerto fuera propiedad de una bruja malvada quien al pillar in fraganti al sufrido marido de la caprichosa mujer le castigó pidiendo como compensación al bebé que estaba por nacer. Y así fue cómo Rapunzel, que así se llamó la pequeña, vivió sus primeros años de existencia encerrada en una torre hasta que un príncipe la oyó, la vio y se enamoró de ella. Enterada la malvada bruja de aquel amor prohibido, hizo desaparecer a Rapunzel y el pobre príncipe quedó ciego tras caer de aquella torre en la que, en su último ascenso, había sido sorprendido por la maléfica señora. 

El cuento, como casi todos los cuentos de hadas termina bien y con aquello de “comieron perdices”. 

Una historia más antigua de lo que parece

En el siglo XVII los hermanos Grimm publicaban su cuento Rapunzel en la prensa. Pero antes de la famosa fecha literaria, otros autores había escrito historias similares a la de los hermanos alemanes. En 1634, el escritor italiano Giambattista Basile había escrito Petrosinella, que en su idioma original era “perejil”. En aquel mismo siglo, en 1697, la escritora francesa Charlotte Rose de Caumont de la Force había escrito Persinette, también “perejil”, texto que probablemente inspiraría a Jacob y Wilhelm Grimm para su relato de Rapunzel.

santa-barbara

Pero la historia de una dama encerrada en un castillo la encontramos mucho más atrás en el tiempo y se sitúa en la tradición hagiográfica cristiana. En el siglo III de nuestra era vivió Santa Bárbara, una princesa hija del rey sátrapa Dióscoro. Este rey habría encerrado a su hija en una torre alejándola de la vista de todos muy probablemente para evitar cualquier tentación por parte de algún hombre o para alejarla de la fe cristiana.

Al final, Rapunzel, Petronisella, Persinette o Santa Bárbara han llegado a los cuentos del siglo XX en forma de una bonita niña cuya historia termina bien. En la versión que leemos nosotros muchas noches, el antojo de la madre son manzanas. ¿Y en la vuestra?

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