Mujeres agotadas y marujas reconvertidas

Ayer por la tarde, de vuelta del colegio, no sé a santo de qué, mi hija empezó a preguntarme por mi abuelita. Será que a mí siempre me encanta recordar su vida y pensar que fue una mujer más en el tiempo que le tocó vivir. Mi pequeña princesa no se creía que mi querida abuelita, a la que después de décadas de ausencia aún sigo echando de menos, lavara su ropa en un río helado cuando era una jovencita. ¡¿Y no tenían lavadora?! ¡¿Ni lavavajillas?! Para ella estos y otros artilugios de la vida moderna son tan lógicos y evidentes como el aire que respiramos.

Y entonces empecé a pensar en lo distintas que nos hemos convertido las mujeres en poco más de dos generaciones. Mi abuela tuvo una infancia triste, sirviendo en casa ajena, y una vida adulta dura y difícil, con cinco hijas que criar (dos más perdidos por el camino de la terrible mortandad infantil) y un sueldo más que humilde de su marido. A duras penas sabía escribir. Lo hacía con sumo cuidado, deleitándose en todas las palabras, como si cada letra fuera un pequeño triunfo para ella.

Mis tías tuvieron un poco más de suerte pero aún ellas se escandalizaban de oír hablar de la píldora anticonceptiva mientras se sorprendían de que mi madre, mucho más joven que sus hermanas mayores, fuera sola de compras porque su marido la dejaba.

Ahora las mujeres hemos podido llegar a la universidad, trabajar, salir, viajar, ganar dinero, ser independientes… pero, mira tú por donde, ahora resulta que no hemos alcanzado la felicidad soñada. Todas aquellas que seáis madres trabajadoras entenderéis a qué me refiero.

A tal punto ha llegado la situación de las mujeres que en países como Inglaterra se empieza a hablar del síndrome del cansancio constante mientras en Estados Unidos ha nacido un nuevo tipo de mujer, la Retro Wife. Vamos por partes.

tatt

El Tatt (Tired All The Time) es un síndrome detectado por médicos y psicólogos ingleses que apuntan a que está tomando tintes epidémicos. En pocas palabras, no es más que un agotamiento físico y mental sufrido sobre todo por mujeres que no tienen ningún mal aparente. Trabajar en casa, fuera de casa, llevar a los niños al colegio, encargarse de la compra, de los deberes, de los extraescolares y un sinfín de tareas más y, además, querer hacerlo siempre todo perfecto sufriendo un profundo sentimiento de culpa por no ser todo lo buena madre que una quisiera es lo que, a grandes rasgos, lleva a muchas mujeres “superwoman” a terminar totalmente exhaustas.

Un agotamiento que no sólo es físico sino por encima de todo mental por culpa de nuestro histórico afán por demostrar que somos capaces de hacer todo lo que hacen los hombres e incluso mejor. Y ahora que trabajamos dentro y fuera de casa, aun gastamos más energías en querer demostrar que somos mujeres y madres con título cum laude.

Y si por si no fuera poco, más agotamiento mental cuando dejamos a nuestros hijos y vamos a trabajar y nos sentimos frustradas por haberlo dejado llorando en un sitio que nos aseguran que ya se le pasará y le irá bien para inmunizarse, socializarse, y no sé cuántos arses más.

Es más que probable que sea por esto por lo que las mujeres americanas, siempre más avanzadas en todo que las demás, ya se hayan rebelado (o hayan tirado la toalla, según se mire) y hayan decidido volver al hogar y centrarse en una sola faceta, la de ama de casa. Y para que no se sientan vapuleadas con algún apelativo como el de nuestra tan denostada maruja, pues las han etiquetado como Retro Wife. Una suerte de mamá vintage que, como sirve para la moda recuperada del pasado, pues digo yo que habrán pensado que también sirve para nosotras.

retro-wifes1

Estas Retro Wives han sido acusadas de anti-feministas mientras ellas se defienden de las feministas de puño alzado y pelo corto. Vamos que, mientras los hombres siguen trabajando sin problemas y siendo padres de familia, nosotras seguimos discutiendo no ya de la guerra de sexos sino de algo peor, de la guerra entre féminas.

Ahora que mi hija de cinco años empieza su vida, espero que en un futuro no muy lejano pueda ser lo que ella quiera, sin etiquetas absurdas ni estereotipos facilones y, por supuesto, sin sufrir síndromes que no son más que el resultado de una espiral de paranoia a la que nos ha abocado esta nuestra moderna sociedad. Como dice mi madre, si nuestra abuelita nos está viendo desde algún sitio, debe pensar que nos hemos vuelto locas de remate.

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Estos son los artículos donde he encontrado los conceptos de Tatt y Retro Wives

http://www.elmundo.es/yodona/2014/04/12/5346ac08e2704e3a548b4573.html

http://nymag.com/news/features/retro-wife-2013-3/

 

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