Las mujeres en Auschwitz

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El 27 de enero de 1945 el Ejército Rojo entraba en el campo de concentración de Auschwitz – Birkenau. Para los pocos supervivientes de los millones de personas que llegaron a aquel auténtico infierno en la tierra, supuso el fin de una horrenda pesadilla. En los casi cinco años de funcionamiento de aquella fábrica de exterminio, fueron asesinadas un número aberrante de personas. Las mujeres estuvieron presentes en Auschwitz no sólo como reclusas, desgraciadamente también como ejecutoras. El campo de Auschwitz II en Birkenau fue organizado por una de las mujeres más crueles del Tercer Reich y allí fueron trasladadas las primeras reclusas cuyo destino estaba marcado por la muerte, la tortura y la crueldad. Pocas lograron sobrevivir. A todas ellas va dedicado este humilde recuerdo donde también he querido incluir a las ejecutoras, como ejemplo de lo que ninguna mujer debería haber sido nunca.

Birkenau, una fábrica de exterminio de mujeres

A finales de 1942, una guardiana nazi que provenía del campo de mujeres de Ravensbrück llegó a Auschwitz donde recibió el encargo de organizar un centro para reclusas políticas dentro del campo. En Auschwitz I ya existían unos barracones destinados a mujeres pero que pronto quedó pequeño. Aquella Oberaufseherin se llamaba María Mandel y pasaría a la historia como una de las guardianas nazis más crueles.

Convertida en la Lagerführerin de Auschwitz II – Birkenau, Maria Mandel organizó unos barracones en unos terrenos húmedos, de paredes ínfimas en los que sólo habían literas de tres pisos en las que debían ubicarse muchas más mujeres de las que podían caber. Mandel les asignó uniformes de rayas de algodón que apenas les resguardaban del frío. Los zapatos se resumían en unos duros zuecos que provocaban graves heridas en los pies.

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En Birkenau no había espacios necesarios para las primeras necesidades, escaseaba el agua corriente y la alimentación era ínfima. Por eso no sorprende que a las masivas ejecuciones en la cámara de gas las superaran a veces las mortales epidemias o las constantes muertes por hipotermia o inanición.

Las que no morían ejecutadas o por causas naturales, corrían el peligro de ser sometidas a los aberrantes procesos de esterilización en masa o a experimentos médicos con los que se obsesionaron doctores como el terrorífico Josef Mengele.

Víctimas cuyo nombre no cayó en el olvido

Ante esta infernal situación, no es de extrañar que la gran mayoría de las miles y miles de mujeres que perdieron la vida en Auschwitz perdieran también su identidad y su memoria. Pero hubo alguna que dejó su vida pero su memoria permaneció. El primer nombre que llega al recuerdo de muchos es el de la joven Ana Frank, cuyo diario, no exento de polémica, se convirtió en uno de los libros más leídos relacionados con el Holocausto. Ana falleció en Bergen – Belsen pero permaneció un tiempo recluida en Auschwitz. También gracias a su diario permanece en la memoria el nombre de Etty Hillesum, una joven holandesa de origen judío que plasmó en el papel los horrores del Holocausto.

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Etty Hillesum

 

Otro nombre destacado es el de Edith Stein, una mujer de origen judío que se convirtió al catolicismo y se convirtió en monja. Años después de ser ejecutada en la cámara de gas, Edith Stein fue declarada santa. Regina Jonás, la primera rabina judía de la que se tiene conocimiento, fue otra de las mujeres conocidas que perdieron la vida en Auschwitz.

La lucha desde el infierno

Algunas de aquellas mujeres desnutridas y desamparadas consiguieron sacar fuerzas de la nada para no desfallecer y seguir luchando contra aquel sinsentido. Dentro de Auschwitz, algunas mujeres organizaron una resistencia para intentar escapar o hacer llegar noticias al exterior del campo.

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Una de ellas fue Vera Foltynova, una arquitecta checa de origen judío que aprovechó su cargo en las oficinas para filtrar planos y dibujos del campo y de los crematorios. Hubieron quienes consiguieron sobrevivir pero muchas otras fueron descubiertas y ejecutadas sin remisión.

La banda sonora de la barbarie

La anteriormente citada directora del campo de mujeres, María Mandel, además de ser una asesina, era una amante de la música clásica que decidió organizar la Mädchenorchester von Auschwitz, la Orquesta de Mujeres de Auschwitz. El grupo debería tocar a la llegada de los nuevos prisioneros, en las idas y venidas de los trabajos diarios o en fiestas de los altos mandos de Auschwitz. Dirigida en un primer momento por Zofia Czajkowska, la llegada de Alma Rosé le dio un carácter más profesional.

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Alma Rosé

 

Sobrina del gran compositor Gustav Mahler, Alma hizo de la orquesta de mujeres su manera de escapar de la locura y de una muerte segura. Tanto ella como todos los miembros de la misma, quienes mientras ella estuvo como directora, permanecieron con vida. Por la orquesta pasaron mujeres como Fania Fénelon, Ewa Stojowska, Anita Lasker-Wallfisch o Esther Béjarano.

El amor donde reinaba el odio

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Los años de existencia de Auschwitz – Birkenau nos han dejado historias de tristeza o más tristeza. Pero en medio de aquella devastación humana hubo un minúsculo pero significativo espacio para la esperanza. Los protagonistas de la única boda celebrada en Auschwitz fueron un comunista austriaco llamado Rudolf Friemel y Margarita Ferrer quienes recibieron el excepcional permiso de celebrar su matrimonio con una somera fiesta nupcial.

Las guardianas del mal

En la gran mayoría de campos de concentración que se extendieron como una plaga por la Vieja Europa, hubo alguna mujer guardiana. De orígenes más bien insignificantes, muchas de aquellas mujeres respondían a anuncios en los periódicos cegadas por las palabras grandilocuentes del Führer. Formadas en su gran mayoría en el campo femenino de Ravenbrück sembraron de odio, violencia y terror los campos por los que pasaron igualando o a veces incluso superando en crueldad a sus colegas masculinos.

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Irma Grese

 

Por Auschwitz – Birkenau pasaron algunas de las más horripilantes, empezando por María Mandel quien formó en los principios de la bajeza humana a otras damas del terror como la hermosa Irma Grese, Hildegard Lächert o Juana Bormann.

Vivieron para contarlo

Cuando el 27 de enero de 1945 el campo de exterminio de Auschwitz – Birkenau era liberado por los soviéticos, los pocos supervivientes de los millones de personas que perdieron allí la vida tuvieron una segunda oportunidad. Aunque marcados en cuerpo y alma por aquella pesadilla de la que nunca pensaron despertar.

Algunas de las mujeres que sobrevivieron a Auschwitz fueron, como muchos hombres, clave en los juicios posteriores ejerciendo como testigos. Su valentía por ponerse de nuevo ante los que quisieron ser sus verdugos mientras rescataban de sus mentes las crueldades sufridas en su propia piel fue impagable.

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Dita Kraus

 

Pasados los años, aun hay mujeres que continúan relatando su historia que más bien parece sacada de una novela de terror (como algunos pretenden defender). Una de ellas, Dita Kraus, sobrevivió a Auschwitz mientras se encargaba de una biblioteca clandestina. Su historia inspiraría la novela La bibliotecaria de Auschwitz. Sara Rus, no sólo sufrió el infierno en Polonia, sino que se convirtió mucho tiempo después en una de las madres de la Plaza de Mayo.

Simone Veil también consiguió sobrevivir al Holocausto. Años después se convirtió en Ministra de Sanidad durante el gobierno de Valéry Giscard d’Estaing y fue la primera mujer en presidir el Parlamento Europeo de Estrasburgo.

Eugenia Rotsztejn de Unger, Violeta Friedman, Gisella Perl o Seweryna Szmaglewska son otros nombres femeninos tras los que se esconde una vida rota cuyos pedazos tuvieron que reconstruir lejos de Auschwitz-Birkenau.

Eva Schloss sobrevivió junto a su madre al horror de Auschwitz pero por el camino perdió a su padre y su hermano. Su madre volvería a casarse con Otto Frank, padre de Ana Frak. Eva se dedica en la actualidad a dar charlas sobre el Holocausto y recientemente ha publicado sus memorias, Después de Auschwitz.

 

Seguramente este somero recorrido por las vidas de muchas mujeres que vivieron el horror de Auschwitz sea eso, somero. Pero ha sido mi más sentido homenaje.

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8 Respuestas a “Las mujeres en Auschwitz

  1. COMO SIEMPRE SANDRA, UNA JOYA DE TEXTO E INFORMACION QUE NOS ILUSTRA . LA SHOÁ : UN PASADO DE TERROR . GRACIAS POR TANTO.

  2. Siempre que leo algún tema relacionado con el sufrimiento de las mujeres mi corazón se contrae de amargura por la locura de un hombre tan insignificante , pero tan grande para hacer el mal contra tantos seres humanos, como se pudo permitir tan grande desastre a la humanidad.

  3. A mi me da mucha tristeza leer esas historias. Tanto sufrimiento, tanto dolor. Pensar que no hubo piedad para esas personas. Seres humanos que su único delito fue ser judio.

  4. Es impresionante el sufrimiento de miles de personas provocado por el fanatismo nazi. Te felicitamos y agradecemos por tu labor de ayudar a mantener en la memoria estas tragedias para que las generaciones futuras conozcan lo que sucedió. Pero, dicho eso, también esperamos que HOY algunos fanáticos judíos de extrema derecha de Israel, no actúen como los nazi del pasado y causen otros holocaustos a otros pueblos o etnias !

  5. Pingback: LAS MUJERES EN AUSCHWITZ, por SANDRA FERRER VALERO |·

  6. Hermosa información tratada desde el corazón . Un gusto poder leer estos horrores que no deben repetirse jamás.

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