Poetisas en Al-Andalus

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Cuando las tropas musulmanas atravesaron el estrecho de Gibraltar en el 711, se iniciaba en el solar hispano un largo periodo de la historia en el que varios reinos y distintas religiones convivieron no siempre en paz. En aquel mosaico cultural, las mujeres de Al-Andalus dejaron una imagen exótica y misteriosa. La poetisa andalusí más antigua de la que se tiene conocimiento es Hassana At Tamimiyya Bint Abu I Masi, nacida en la granadina Elvira en el siglo VIII. De Hassana solamente se conservan tres poemas de los que se puede extraer algún dato de su vida. Sabemos que Hassana era hija del poeta andalusí Abul Al Majsi y tuvo una relación con el califa Al Hakam I, a quien agradece su apoyo tras la muerte de su padre y le pide además su protección:

[…]
A ti vengo ¡oh Al-Hakam!
doliente por Abu-l-Majsi.
¡Dios riegue su tumba
de lluvia perenne!
Yo vivía en la abundancia,
amparada en su bondad,
hoy me refugio en la tuya
¡oh Al-Hakam!
Lubna de Córdoba fue otra de las primeras intelectuales andalusíes que conocemos. Vivió en la segunda mitad del siglo X y pasó a la historia por sus conocimientos de gramática y sus hermosas poesías. Durante el reinado de Al-Hakam II, califa recordado por su amor por la cultura, es más que probable que Lubna no fuera la única mujer en participar en la actividad cultural de la corte. De hecho se conoce también el nombre de otra erudita, Fátima, de quien se sabe que trabajaba también en la biblioteca real. Por desgracia, son los únicos nombres propios femeninos que nos han llegado. Estudiosos de aquellos tiempos aseguran que es muy probable que existieran más mujeres como Lubna o Fátima, pero que no fueron remarcables para los historiadores de su tiempo que silenciaron su existencia.

En el siglo XI encontramos a una de las mujeres andalusíes más conocidas, Wallada Bint al-Mustakfi, hija del califa de Córdoba Muhammad III al-Mustakfi y una esclava cristiana. Cuando su padre el califa falleció, fue Wallada, entonces una joven de diecisiete años, la que heredó todos sus bienes, a falta de un hijo varón. Wallada creó entonces un salón literario en el palacio en el que se había instalado y decidió instruir a las jóvenes de alta alcurnia e incluso a las esclavas que con ella vivían.

Wallada demuestra con sus versos que era una mujer de carácter, a quien pocas cosas la turbaban, dispuesta incluso a pasear por las calles de Córdoba su independencia. Bordados en sus vestidos, mostraba orgullosa algunos de sus versos:

Doy gustosa a mi amante mi mejilla
y doy mis besos para quien los quiera

En algunos, incluso, se atrevía a defender su forma de ser sin necesidad de depender de la protección masculina:

Yo ¡por Dios! merezco la grandeza
y sigo orgullosa mi camino.

El palacio de Wallada se convirtió también en un centro de reunión de poetas e intelectuales andalusíes, entre ellos el conocido escritor Ibn Hazm, autor de El collar de la paloma.

Una de las pupilas de Wallada fue Muhya bint al-Tayyani, quien creció bajo la protección de la princesa y se convirtió en poetisa. Aunque, por razones que se desconocen, ambas mujeres debieron tener algún tipo de trifulca personal pues algunos de los versos que nos han llegado de Muhya son sátiras hirientes contra su mentora.

¿Quieres conocer a más mujeres como éstas poetisas andalusíes que tuvieron una vida excepcional en la Edad Media?

Mujeres Silenciadas en la Edad Media

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3 Respuestas a “Poetisas en Al-Andalus

  1. Estimada Sandra: Gracias por hacerme llegar tus trabajos, me parecen expléndidos Un fuerte abrazo Manuel Solórzano Enfermero

  2. Es interesante enterarte de que hubo mujer estudiosa en la antigüedad pero es más interesante que una persona se preocupe de darnos esa información por feebook sin ningún tipo de interés económico solo por vocación y porque le gusta lo que hace y me repito otra vez muchas gracias NEREA

  3. Creo que la mayoría tenemos una idea muy equivocada de los Musulmanes e ignoramos la impronta cultural y por supuesto genética que nos dejaron. La coexistencia no fue corta, pasaron más de 7 siglos en Hispania y es una pena que la mayoría ignore/mos por completo que es y significa ser Musulmán, ignorar la distinción entre árabe, Musulmán e Islam, vamos, hasta lo más elemental. Solo se nos ocurre despreciarlos y considerar la religión Islámica como signo de radicalismo. Nuestra obligación, como antepasados nuestros, es conocer su cultura, nuestra cultura. Pocos saben que en los primeros tiempos del profeta las mujeres eran muy respetadas y que inclusive quien llevaba velos, en muchas ocasiones, eran los hombres. Pocos conocen que Fátima es un equivalente a la Virgen María. ¿como vamos a respetarnos si ignoramos la cultura, nuestra cultura y sobre todo si pensamos que las mujeres son meros objetos?
    Me gustaría que conocieras a mi profesora de Medieval, es una magnífica profesora, se llama Lledo Ruiz Domingo, me han impactado muchísimo sus estudios sobre el papel jugado por las reinas consortes, haciendo hincapié en las de la Corona de Aragón, donde en ocasiones ejercieron de lugarteniente del Rey durante años por su ausencia.

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